turismo Pekín

Cuando hablamos de destinos turísticos en Asia no podemos ignorar el primer y merecido puesto que ocupa la magnífica Muralla China. Una de las obras más espectaculares de la historia de la humanidad, y que aún se conserva para asombro de los millones de visitantes que llegan a Pekín a conocer uno de los máximos íconos del turismo en China.
Esta colosal estructura, cuyas medidas exceden la imaginación, fue construida por Qin Shi Huang, el primer emperador de la China unificada, y tenía como fin principal evitar las invasiones de las tribus nómadas del norte que acechaban el poderío y las riquezas de China.
Tiene alrededor de 7,000 kilómetros de extensión, un emprendimiento que si hoy suena faraónico con la moderna tecnología que disponemos, imaginemos en el Siglo III antes de Cristo. Cientos de miles de obreros trabajaron sin descanso para erigir estas colosales paredes de piedra, tallando y encastrando durante varios años para concluir la tarea encomendada por el emperador.
Sus 15 metros de altura y sus 6 metros de alto, todavía hoy la convierten en una fortaleza inexpugnable, y aunque no se encuentra en buen estado en toda su extensión (algunos tramos fueron destruidos para permitir el paso de carreteras o edificaciones), las secciones de la muralla que mejor se conservan son visitadas con frecuencia por viajeros de todo el mundo.
Hay quienes afirman que es la única estructura construida por el hombre que puede divisarse con claridad desde la Luna. Y si tal cosa no fuera cierta, bien podría serlo, pues su longitud y dimensiones, constituyen aún un desafío para la ingeniería de todos los tiempos.