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Viajar en China puede constituír una auténtica aventura. Las enormes distancias, la cantidad increíble de habitantes y la realidad política pueden significar auténticos obstáculos a la hora de desplazarse de una ciudad a otra. Es cierto que los recientes Juegos Olímpicos llegaron a China con una importante dosis de modernidad y tecnología, como el gigantesco Aeropuerto Internacional de Beijing o los magníficos estadios construidos especialmente para el evento del año pasado.
En este contexto la inauguración del Mag-lev, transporte de levitación magnética, fue todo un acontecimiento. Se trata de un sistema de transporte ferroviario que sustenta e impulsa trenes de alta velocidad merced a una gran cantidad de imanes. El resultado es un desplazamiento más silencioso, rápido, suave y ecológico que los conocidos hasta ahora.
Existen muchos trenes en Asia que emplean este mecanismo, entre ellos el Transrapid de Shanghai. Su construcción comenzó en Abril de 2001 y habilitado en 2004. Una vía de 30 kilómetros se extiende entre el Aeropuerto Internacional Pudong de Shanghai y el distrito financiero Lujiazui, un recorrido que demanda aproximadamente 8 minutos.
La gran aceptación de los usuarios ha motivado la creación de otros recorridos utilizando trenes maglev, y el gobierno chino está decidido a impulsar la difusión de un sistema que garantiza velocidad, ecología, puntualidad y eficiencia.