Katmandú

Capital de Nepal y ciudad más habitada del país, Katmandú ofrece al visitante un variado mosaico de culturas, tradiciones, colores y sabores que pueden confundir y paralizar al más avesado viajero. Refugio de la multiplicidad de religiones que habitan Nepal, en Katmandú hay casi tantos templos y dioses como habitantes, unidos todos en laberíntico caos pero magníficos a la vista de quien se deja seducir por el encanto étnico de esta convulsionada ciudad.
Su plaza principal, Durbar, alberga en derredor algunos de los máximos exponentes arquitectónicos del país como el antiguo Palacio Real, templos de diferentes expresiones de fe, pagodas y esculturas de policromática factura, componen un conjunto de increíble belleza.
Sus habitantes, curiosos personajes que habitan la cotidianeidad de Katmandú, son también un paisaje digno de admirar y contemplar. El ruido casi ensordecedor de sus calles producidos por un tráfico sin control, los gritos de los vendedores y las plegarias que se elevan desde distintos sectores de la ciudad, no quitan encanto a una ciudad colmada de rincones por descubrir.
La gastronomía de Nepal es también todo un desafío para el viajero más valiente, sin embargo, poniendo atención y cuidado, los sabores propios del valle de Katmandú también conquistan paladares muy exigentes.
Para recorrer Katmandú hay que disponer de tiempo y paciencia. Tiempo para dedicarle a cada detalle de una ciudad que lo tiene todo: historia, tradición, cultura, religiosidad y belleza. Paciencia para superar las dificultades de conseguir alojamiento, regatear precios a cada paso, evitar las multitudes y comprender una idiosincracia tan diferente a Occidente que embriaga.
Anímate a descubrir Katmandú, en el corazón de Nepal. Un viaje al interior de la historia y los paisajes más increíbles de Asia.