bután

Para quienes no la conocen Thimbu es la capital de Bután, ubicada en uno de los valles más altos del Himalaya es una perfecta combinación entre montañas, paisajes y cultura. Recorrerla es sencillo ya que la ciudad se divide en dos partes, el centro comercial y el campo. La ciudad ofrece un sinfín de atractivos asi como detalles curiosos, entre ellos se destaca que es la única capital del mundo que no tiene semáforos en las calles.
Entre los monumentos que no puede dejar de visitar se encuentran el palacio real, su casco antiguo, su plaza central, sus mercados y sus monasterios. Uno de los mas hermosos es "Tashichoedzong", un monasterio budista construido en el siglo XIII y que es la sede del gobierno desde 1952.
Pero también se destacan los monasterios de Dechenphu, Tango y Cheri que se encuentran pegados a la ciudad, para llegar a ellos les recomendamos que contraten algunos de los cientos tours guiadas que salen desde los hoteles. Otro lugar de valía turística es el Palacio Dechenchoeling, es la residencia oficial del rey y se ubica al norte, a unos 20 minutos del centro.
Decíamos que la ciudad tiene particularidades, a la de los semáforos hay que sumarle que no tiene ferrocarril y que las fachadas de sus edificios son todas de diferentes colores lo que da a la ciudad un aspecto medieval. En el centro de la ciudad se encuentra el Mercado del Fin de Semana donde podrá conseguir los mejores precios en sus compras.

El Tsechu (cuya traducción literal sería "día diez") es una de las festividades anuales que se llevan a cabo en Bhután, en el décimo día del calendario lunar tibetano. El mes dependerá del lugar donde se aplique el calendario, pero por lo general es alrededor del mes de Octubre de cada año.
Esta festividad, una de las más importantes de de cuantos festivales religiosos se realizan en Buthán y pertenece al Budismo Drukpa. El objetivo principal consiste en fortalecer los lazos de comunión entre personas de diferentes ciudades, muchas veces, muy alejadas unas de otras. De allí que los Tsechus se encuentren entre los festivales más convocantes con cientos de miles de participantes.
Llegar a Buthán en tiempos de Tsechu equivale a adentrarse a un mundo de increíble colorido, cosmopolita, de profunda fe y alegría. Es una ocasión en la que surgen ferias y miles de vendedores ambulantes recorren las calles de las ciudades vendiendo amuletos que se entremezclan con la gastronomía tradicional de estos eventos y los bailarines enmascarados que identifican a la celebración.
En Buthán, donde la fe es un pan cotidiano, la celebración de Tsechus confirma la increíble diversidad del budismo y sus múltiples manifestaciones aún en los lugares más remotos de Asia.